>Un buen día

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El Domingo, fué un día estupendo.
Nos levantamos, salimos a hacer pis y luego desayunamos. Después nos subimos todos al coche con unos cuántos bultos…¡Se presiente día de prao! Cogimos carretera…y hasta Isoba.
Cuándo llegamos nos encontramos con una agradable sorpresa. Antes de aparcar, Iru se pone a llorar cómo un loco y a silbar por la nariz…¡ay, Dios…! allí afuera veo a Lua y a Carolina, y con ellas viena otro perro….¡es una perrina pequeña!. Nosotros todos atacaos….y de repente se abre la puerta del coche de al lao y sale de dentro otra galga que yo no conozco, es Frida. Salimos todos y nos ponemos cómo locos, ¡que alegría, más perrinos pa jugar!.
Los humanos se besan y se abrazan muy contentos, y todos nos acarician a todos, y nos dicen cosas muy agradables a nuestras orejas. Damos un largo paseo. Nosotros corremos cómo locos, cómo si fuera la primera vez que lo hacemos y disfrutamos cómo enanos.
A Iru, lo noté yo que se puso un poco tontín, pero no me extraña, entre tanta perrina estupenda (yo incluída por supuesto), se sentía cómo un jeque en un harén. Corrimos, nos metimos en el agua, nos tumbamos encima del barro que estaba fresquín para descansar un poco y otra vez a correr. Y así muchas, muchas veces. El sol lució todo el día y lo agradecimos un montón.
Cuándo cansamos y después de que Iru se pegara un buen trompazo, nos subimos a los coches y fuimos a un sitio que yo ya conocía. Un sitio muy agradable dónde hay un pradín estupendo con unos arbolinos para aprovecharnos de una sombra muy rica. Y allí estuvimos comiendo y descansando de tanta emoción.
Cuándo el solete se fué y empezó a hacer fresquin, recogimos el petate, y nos despedimos todos de todos, muy contentos por habernos visto.
Cómo estábamos muy cansadinos Iru y yo hicimos casi todo el viaje de vuelta dormidinos.
Espero volver a verlos. Me encantó conocer a Frida y a Pompeya y volver a ver a Lua. Pienso en Carolina, que se va a una casa muy lejos, dónde la esperan con los brazos abiertos. Suerte pequeña Carolina allá dónde vayas y que seas muy feliz. No te olvides nunca de nosotros y de que eres una galguina auténtica.
Nos faltaron Naima y Yali, que son muy amigas nuestras y que no pudieron venir. Pa la próxima será.
En fin…que no se pudo pedir más. Un día precioso en buena compañía. ¿Alguien da más?
Lametones para todos.
Martina. (Jo, que bien me lo pasé)
Os dejo una foto de todos pa rememorar el día.                                                               

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>Anaïs

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Anaïs, es mi “más mejor amiga”, ya lo dije otra vez. Bueno, ahora, mi más amiga es Martina, pero no porque la quiera menos, es porque la veo muy poco, pero es mi gran amiga de siempre.
Llegamos los dos con pocos meses de diferencia y somos casi iguales de edad. Pero somos cómo la noche y el día. Yo, grandón, ella piquiñina. Ella negra, negra, yo tigrón. Ella rizosina, yo de pelo liso…
Cuándo jugábamos, yo tenía que tener mucho, pero mucho cuidadín porque ella no llega a los tres kilos, y yo….peso casi treinta….¡vamos, que si le ponía la pata encima la podía dejar cómo una chapa! Yo se que alguna vez la haría algo de daño porque soy muy bruto, pero ella, nunca, nunca se quejó ni se enfadó conmigo. Debe ser la única que jamás se ha enfadado conmigo….¡por eso la quiero tanto….!
Me acuerdo de las largas noches de verano cuándo después de cenar, salíamos a la calle, a sentarnos en el banco con Jesús y Delphine. Y mientras los humanos hablaban y se reían , nosotros, tumbadinos en el suelo disfrutábamos del fresquín de la noche.¡Que recuerdos tan agradables!!!!
Un día, Anaïs se fué. Nosotros salíamos igual todas las noches, y yo esperaba volver a encontrarla en el banco. Pero no fué así.
Pasó un tiempo y fuimos a verla. ¡Ahora ya me explico yo porque se marchó! ¡Se fué a vivir al paraíso! (Al paraíso, que no al cielo)¡Ja, cómo pa no marchar! ¡Madre de Dios! Ahora, vive en una casa superpreciosa, con un prao enorme pa correr a lo loco, (vamos si yo tengo ese prao, estoy corriendo todo el día….Iba a echar músculo hasta en el rabo…me iba a convertir en Perrinator). Me alegró mucho verla. Siempre se pone muy contenta cuándo nos vemos. Es más buena que el pan, y tiene una paciencia infinita.
Ahora, le toca compartir casa, prao y vida con Elisa, una deliciosa cachorrilla rubia de dos piernas y que la quiere también un montón. Juana me dijo que comparte con ella los gusanitos (eso si que es amor…).
Espero seguir viéndola y disfrutando de su compañía y de su amistad durante mucho tiempo porque la quiero un montón….y aunque ella quiera ahora más a Elisa, estoy seguro de que a mi también me sigue queriendo.
Te queremos Anaïs…
Lametones….
Iru y Martina